El frío sábado 14 de junio de 1958 el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1899-1974) llegó a Tucumán, invitado por la Federación Universitaria, para dar una conferencia sobre el “olvidado” escritor Juan Ramón Molina, “poeta gemelo de Rubén Darío”.
Asturias era muy conocido por sus novelas El señor presidente (1946) y Hombres de maíz (1949). Recibió en el Hotel Savoy a los periodistas de LA GACETA Ramón Alberto Pérez y Rubén Rodó (foto). En breve reportaje, además de hablar del poeta Molina del que, dijo, aunque ahora es “recordado por nosotros, volverá a su olvido”. También elogió la Reforma Universitaria y el movimiento estudiantil de Córdoba de 1918 y sus repercusiones en Guatemala. “El manifiesto de Córdoba plantea la actitud antiimperialista”; pero -añadió- “el programa de la Reforma no se ha cumplido porque los problemas que crea el imperialismo son ahora más angustiosos. Por ejemplo, hasta 1930 el imperialismo se manifestaba mediante el empleo de la fuerza; desde entonces hasta ahora el procedimiento se modifica por la dominación económica, tornándose más sutil y más difícil”. Asturias, que fue diplomático en Argentina, había ayudado en 1949 a su amigo Pablo Neruda (también futuro premio Nobel) que escapaba de la dictadura en Chile, prestándole su pasaporte diplomático para que pudiera viajar a Europa.
Ante LA GACETA habló además de la temática social de sus novelas, en las que “he tratado de exponer problemas relacionados con el sufrimiento de mi pueblo… y la lucha del indígena desposeído por la fuerza con la complicidad de las leyes”. Asturias, que decía que “una buena novela es aquella que no se cae de las manos” y que el novelista “debe saber contar”, fue recibido también en la Peña El Cardón, donde dio una charla. Años después, en 1967, sería galardonado con el premio Nobel de Literatura.